Sonata para yunques

En su obra sobre Lanjarón, en el capítulo que da nombre a esta entrada, recoge Juan Gutiérrez Padial esta escena, llena de sabor y ternura:

“La fragua del tío Juan Ignacio andaba ya decrépita, borrosa entre penumbras de ocaso. Destemplanza de nido vacío. Soledad compartida con la tía María la Mauna, su compañera de por vida. Y, una mañana, nadie encendió el fogón. El yunque había enmudecido. Murió el tío Juan Ignacio. Aquella noche tuvieron en la fragua velatorio los gitanos.

Viuda ya la tía María, se acogió al valimiento de Juan Cerezas que la recibió en su casa como a icono de la Virgen. Bajaba la tía María, cada tarde, hasta la Piedra del Castaño. Y, a despecho de la gibosa torcedura, levantaba la mugrienta faz, donde se perfilaban dos llagas legañosas, hacia las dos hornacinas y, siempre con la izquierda, santiguábase repetidas veces. Tantas para el Señor; otras tantas para la Virgen -solía decir-. Que no tengan reyertas por culpa mía. La Virgen, según apreciación de la tía María, era la talla del Corazón de Jesús. ¡Una Virgen con toda la barba!.”

2 responses to this post.

  1. Era la fragua de Marcelino y que hoy es la sede de la Asociación Cultural de Lanjarón “Juan Gutiérrez Padial”. Fue comprada, adecentada y arreglada en un Taller de Empleo por el entonces alcalde José Antonio Ramos Muñoz. Está situada a tiro de piedra de la casa natal del poeta, en su querido Barrio Hondillo, y que durante bastante tiempo la calle llevó el reprobable nombre de Rosaleni. Yo estaba en el ayuntamiento de concejal cuando se acordó cambiarle el nombre a la calle por el suyo actual: Calle Barrio Hondillo. Es el barrio más típico de toda Lanjarón con sus tinaos, porches y angalabernos de sus casas. Durante el siglo XVII y XVIII los portones de las casas se cerraban al anochecer para evitar que en la oscuridad de la noche pudiera haber asaltos o asedios de bandoleros y piratas. Dentro había reservas de agua y los animales compartían la vivienda con las personas. Aún se conserva alguno de los portones, uno en especial en el Tinao de la Tía Cozca, que bien puede corresponder al siglo XVI. Es curioso y hay que conocerlo.

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  2. Posted by Eladia Peralta Mingorance on 12/02/2012 at 19:34

    Qué forma tan hermosa de enriquecer la nota D. Manuel Arredondo, para los que hemos vivido tan lejos de Lanjarón y que todo lo hemos sabido por lo que nos han contado nuestros padres, siempre ansiamos conocer lo cotidiano de áquel pasado que llevamos en nuestra memoria genética, pero que necesitamos traerlo a nuestra memoria actual, como disfrute y recreación en nuestra imaginación. Gracias desde Argentina.

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