“El tío Vílchez”: metáfora y desarraigo

Por Juan Gregorio Avilés

Releo la obra que Gutiérrez Padial escribió sobre su natal Lanjarón. Su última parte, apuntes para una galería apresurada, contiene una semblanza del tío Vílchez. Una semblanza engarzada en una historia triste. La de un hombre maltrecho que quiso regresar, en vano, a un soñado –pero ya inexistente- paraíso natal.

Es uno de los efectos de la memoria: crear la ilusión de vergeles pretéritos que –aunque jamás hayan sido- ofrecen marco a nuestras vidas y solaz en el interior del sufrimiento. Quizás por ello, aunque caigamos de bruces en lo evanescente del espejismo, la memoria continúa siempre imponiendo su exigencia.

Este volumen de Gutiérrez Padial es, todo él, obra de la memoria. De una memoria cordial: querida, pretendida, que –como una íntima filosofía- se busca a sí misma. El título con el que originalmente fue concebida decía umbral de la memoria. Como el fontanar de donde brota toda vivencia, todo recuerdo ulterior. Un recuerdo que –en su obra- el lenguaje construye poéticamente, al tiempo que momentáneamente nos detiene junto a sí. No es que la anécdota no importe, sino que se entrega después de esta prosa -revestida de poesía, y al final.

También el tío Vílchez –en su semblanza- obedeció a un dictado que lo empujaba hacia el reencuentro de un origen prendido en su propia evocación. Su camino de retorno marcó el nudo de un fracaso; bajo la pluma del maestro, la literatura preservaría –en la gota de su ámbar- su exceso de realidad.

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One response to this post.

  1. No puedo dejar de estar más de acuerdo con usted. Lanjarón, umbral de mi memoria fue el título original de esta magnífica obra repleta de mosaicos que conectan en su propia vida, pero sobre todo en su propia ensoñación. Un lenguaje poético que idealkiza todo aquello que él vivió -o ahora hubiera querido que así fuese- ya que de niño las cosas tienen otro valor más poético que real. Todo el libro en sí es una ficción repleta de realidad elevada a cielo de la poesía. Recreada en su fácil oratoria poética. Pero, a pesar de todo -y quizá por eso- es una obra que se puede leer con gran apasionamiento.

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